Por Lic. Alberto Acosta para Eventomundo Noticias

Flores para un evento inolvidable

Flores para un evento inolvidable

 

 

Nadie puede sustraerse al encanto de las flores, por ello nos resulta lógico que sean parte de la decoración de casas, salones de eventos, hoteles, comercios y shoppings por ejemplo.
En este juego permanente de fragancias y colores se constituyen en un elemento muy importante a la hora de crear una ambientación que puede adaptarse a cada circunstancia.

El arte floral necesita conocimientos precisos que se pueden aprender estudiando cursos especializados, a base del llamado ikebana japonés o cualquier otro tipo de composiciones. Sin llegar a extremos tan acusados de formación, el gusto de cada uno puede conducirle también a realizar armoniosas y bellas composiciones.

Los adornos florales deben basarse en la forma y en el color de las flores, tallos y hojas, así como en el propio envase y el fondo del lugar elegido para situar el arreglo. Se estructuran en disposiciones variables: vertical, alta y estrecha; horizontal y baja; curva, ovalada, circular o radiante, etc. El equilibrio crea estabilidad y compensa armónicamente los pesos a uno y otro lado del centro.

Por el ritmo, la vista debe ir fácilmente de una parte a otra del adorno floral; por la proporción o escala, todos los tamaños estarán en buena relación entre sí y con el envase; por el color, obtendremos la impresión más llamativa ante el adorno floral. La forma se impone siempre porque determina el contorno envolvente del grupo y la mancha genérica del color.

Las flores de más bellas líneas son las del ciruelo, el lirio, el gladiolo y otras de análogo corte. Las más atractivas en mesas son los crisantemos, claveles, rosas, peonías, lilas, zinnias, etc.

Las flores de tallo alto se colocarán al nivel de la vista o más bajas. El fondo sobre el que destaquen deberá ser liso, disponiéndose las flores separadas con intervalos variados. Hay que tener en cuenta el uso, características, estilo y armonización cromática de la habitación; las flores humildes no armonizarán en un salón lujoso, ni las flores exóticas con una habitación sencilla.

Cualquier jarrón, vaso o recipiente puede ser bueno para contener un adorno floral, pero no resultará siempre adecuado para determinada flor o mezcla de las mismas. Flores de tallo alto requieren vasos de forma alargada y la de tallo corto recipientes más achatados. Los vasos y jarrones deben tener menos importancia que el mismo adorno floral; sus formas serán sencillas y bellas y sus colores suaves. Los vasos de tipo rústico no sirven para flores delicadas, y las flores de colores intensos no quedan bien en jarrones de porcelana. Con la porcelana y el vidrio se combinan perfectamente el muguete, las violetas y los capullos de matices suaves. Los jarrones de superficie áspera de tipo popular sirven para flores silvestres y sencillas; los de barro vidriado, loza, madera, cristal corriente y metales son buenos para flores de calidad intermedia; los jarrones con mucha ornamentación resultan siempre inconvenientes, porque restan interés a su contenido.

Los tallos de las flores se cortan en diagonal con un cuchillo o tijeras grandes muy afiladas, a la caída de la tarde o muy de mañana, quitándole a continuación todas las hojas inferiores. Las rosas se cortan en capullo, rascando el tallo por el extremo y dejándolas en abundante agua. Los tallos leñosos, como los crisantemos y lilas, deben rascarse por el extremo, practicando algunos cortes. Los lechosos, de dalias, amapolas y otras plantas, se sumergen por el extremo en agua hirviente; los de la hortensia se bañan en vinagre hirviendo; los tallos de los tulipanes se envuelven en papel de periódico y se sumergen en agua. Para prolongar la duración de los adornos florales deben preservarse del calor, del frío, del viento y del sol, adicionando media pastilla de aspirina al agua del recipiente.

FLORES FRESCAS

Para conseguir un buen equilibrio, el volumen de las flores será, por lo menos, igual al volumen del jarrón que las vaya a contener. Los tallos de todas las flores se cortan en longitudes diferentes para poder crear un volumen y una profundidad. Cuando se coloque un ramo de flores de tallos largos debe equilibrarse la composición con flores más cortas, ramas con hojas o elementos auxiliares. Una composición baja admite con mas facilidad la colocación simétrica.

Las flores pueden presentarse aisladamente: un rosa o una margarita y su follaje, resultarán encantadoras colocadas en un vaso de cristal alto y estrecho. En cambio, las anémonas, los claveles y los guisantes de color, con los tallos muy cortos y apretados unos contra otros, tendrán mayor realce en un tazón o en un jarrón bajo. Las composiciones florales no deben adornarse excesivamente con esparraguera y otros follajes, ya que las flores no tienen necesidad de artificios para ser bellas.

Para realizar con éxito y facilidad las composiciones florales debe disponerse de pequeñas tijeras para cortar los tallos; finas cañas de bambú para mantener rectos los tallos largos; alambre e hilo de nylon para poder atar varias flores, y cinta adhesiva para pegar los tallos rotos. Para introducir y sujetar los tallos en el fondo de un jarrón no traslúcido puede emplearse esponja vegetal, o en su defecto un trozo de alambre galvanizado enmarañado.

FLORES SECAS

Las flores secas se compran por piezas sueltas o formando composiciones, pero también pueden secarse después de recogidas en el campo, por ser especies comunes y sin pretensiones. Pueden mezclarse con libertad, pero no se recomienda su unión con ornamentos de gusto dudoso, tales como plumeros teñidos y juntos barnizados. En general, las composiciones pequeñas son más bonitas que las excesivamente grandes; estas últimas no pueden cambiar de sitio, resultan en seguida molestas y se llenan de polvo.

No debe abusarse del número de composiciones de flores secas; bastará colocar dos como máximo en una habitación normal. Las composiciones pequeñas y las bolas de flores secas resaltarán más sobre muebles bajos. Las de mayor tamaño pueden colocarse sobre el resto de los muebles, sin rebasar una altura aproximada de 1,30 metros.

FRUTAS Y LEGUMBRES

La utilización de frutas y legumbres no debe limitarse al adorno de cocinas y comedores, pues sus formas y colores producen un magnífico efecto decorativo. No existe ningún inconveniente en colocar algunas naranjas en un bol de cristal y situarlo sobre un mueble laqueado en blanco que se encuentre en el recibidor. Este tipo de composiciones podrán aportar mayor alegría y vitalidad a la decoración, si bien hay que nuevamente tomar en cuenta el estilo de espacio que se está decorando.

Las combinaciones pueden ser numerosas y rebosantes de colorido: grandes alcachofas verdes con rábanos rojos; cebollas blancas y pequeños limones verdes; nueces y mandarinas, etc. Todas son posibles y únicamente hay que elegir con cuidado los recipientes para contenerlas, situándolas sobre muebles de 70 cm. a un metro de altura.

Fuente y referencias:

El Decoro Ambientaciones: http://www.eldecoroambientaciones.blogspot.com/

Bella Flor: Raúl Scalabrini Ortiz 86 - Buenos Aires - Argentina


 

 


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