Las
claves principales para organizar un evento corporativo
La
organización de eventos empresariales y la participación
en actividades organizadas por terceros, empieza a formar parte del
mix de herramientas que el área de marketing puede utilizar
para alcanzar determinados objetivos de imagen de marca o institucional,
de fidelización de clientes, de promoción o impulsión
de productos o servicios, para promover determinados procesos o prácticas,
o inclusive como unidad de negocios en sí misma.
El
organizador profesional de eventos es un profesional que crea, planifica,
gestiona, organiza y produce, acontecimientos especiales que constituyen
un campo en pleno desarrollo.
Reuniones
de lanzamientos, relanzamiento y posicionamiento de productos y servicios.
Conferencias
y Convenciones.
Worshops.
Presentaciones
Comerciales.
Cursos
de capacitación e incentivo para público interno.
Reuniones
y acciones con la prensa.
Participación
en Ferias y Exposiciones.
Ceremonial
y protocolo aplicado a eventos empresariales.
Sponsoring
y Auspicios.
Elementos
auxiliares, servicios varios.
Eventos
subsidiarios
Seminario
de Redacción Corporativa por Objetivos
Fundamentación:
En
los últimos cinco años, la Comunicación Corporativa,
merced a los avances tecnológicos, se ha visto afectada en
muchos aspectos. Sin embargo, aún existen y siguen teniendo
preponderancia canales de comunicación escrita más tradicionales.
Es por ello que resulta imprescindible el dominio eficiente de las
herramientas necesarias para un correcto posicionamiento dentro de
la propia comunidad discursiva.
A
su vez, la mediatización que han sufrido las comunicaciones
interpersonales, hacen vital el manejo competente del discurso escrito,
para, de esta forma evitar "ruidos" en la comunicación,
que puedan obrar en detrimento de los propios objetivos.
Un
discurso escrito sofisticado, con un hábil manejo de recursos,
estructura y convenciones, inmediatamente capta la atención
del lector y posiciona al emisor favorablemente.
Objetivos:
*
Concientizar la importancia del texto escrito, como vehículo
comunicacional para la prosecución de objetivos.
* Analizar y asimilar las convenciones lingüísticas y
paralingüísticas de los distintos formatos de textos escritos.
* Identificar los elementos lingüísticos y extralingüísticos
que afectan de manera manifiesta y/o latente la comunicación
escrita.
* Minimizar el error.
Temario:
Análisis
Pragmático
Definición de objetivos.
Análisis del contexto comunicacional.
Definición del tenor del mensaje.
Concepto de relevancia, en la selección de información
Máximas comunicacionales
Presuposiciones
Géneros comerciales, sus convenciones y estructura
Epistolar: carta, e-mail
Informe.
Artículo.
Press kit.
House Organ.
Gacetillas y comunicados de prensa.
Brochures.
Presentaciones Institucionales.
Solicitadas y Advertorials.
Organización
de ideas
Textos informativos vs. textos argumentativos.
Orden lógico.
Orden cronológico.
Orden jerárquico.
Orden oposicional.
Orden temático.
Pautas
para corregir textos a nivel de:
Vocabulario.
Estructura.
Mensaje.
Gramática (sintaxis, puntuación, ortografía).
Consulta de material bibliográfico.
Seminario
de Ceremonial y Protocolo Empresarial.
Fundamentación:
Decir
Ceremonial y Protocolo es decir orden y respeto por las distintas
jerarquías y por las normas que rigen las interacciones. En
la actualidad se hace cada vez más común o más
frecuente las reuniones de negocios entre representantes de empresas
y/o instituciones a nivel local e internacional; por lo que el conocimiento
del Ceremonial de Relaciones Públicas se torna de vital importancia.
El
correcto comportamiento protocolar de las personas que se desempeñan
en una empresa no sólo facilita la comunicación entre
las partes sino que además, la hace más profesional
y eficiente.
Asimismo, el respeto por las dignidades personales y profesionales,
repercute muy favorablemente en la imagen institucional que proyectamos
entre los distintos públicos con los que nos relacionamos.
Objetivos:
Brindar a los participantes los conocimientos del Ceremonial y Protocolo
como herramienta necesaria del ámbito empresarial.
Desarrollar
una visión realista de las responsabilidades que le competen
en el manejo de la profesión y la repercusión en la
calidad comunicacional.
Reconocer
la influencia de nuevos aportes teóricos y prácticos
del Ceremonial en la imagen corporativa.
Contenidos
Temáticos:
Conceptos
generales y antecedentes sobre Ceremonial y Protocolo Empresarial.
El Ceremonial de Relaciones Públicas.
Orden de precedencia. Principios generales de aplicación. Precedencia
en la Argentina y en el ámbito empresario. La ley de la Derecha.
Orden lineal, orden lateral.
Invitaciones a recepciones y eventos en general. Invitaciones pour
memoire. Respuestas. Precedencia de cortesía. Planos de orientación.
Distribución de las personas en las mesas. Elección
del tipo de mesas. Tarjetas de ubicación
Comidas
de ejecutivos. Comidas menos protocolares. Comidas buffet. Presentación
de productos. Recepciones. Cocktail-parties. Vinos de honor. Desayunos
o almuerzos de trabajo.
Audiencias.
Saludo a autoridades. Firma de documentos. Entrega de diplomas. Visita
a las empresas. Inauguraciones. Política de Open-house. Visitas
guiadas.
Cómo
ser un anfitrión de primera clase
Aún
hay muchas empresas que ponen en marcha un evento simplemente porque
así está especificado en su plan de marketing y dejan
demasiados aspectos al azar. Los eventos son herramientas de Relaciones
Públicas con múltiples ventajas pero, al mismo tiempo,
quedamos completamente expuestos ya que todo en un acto comunica.
Exigen un gran cuidado de todos los detalles.
Por Ana Costas, Directora General deMarco de Comunicación en
Madrid
Productos recomendados
Le recomendamos que utilice un buen CRM para conseguir una perfecta
sincronización con sus clientes.
Resumen:
• Si las Relaciones Públicas podrían definirse
como “el arte de hacer un buen trabajo y saber comunicarlo”,
en un evento absolutamente todo comunica.
• El amplio abanico de detalles en juego es lo que entraña
la complejidad del asunto.
• Los elementos clave a cuidar son una buena razón para
organizar un evento, un anfitrión y unos invitados, por definición,
un espacio adecuado donde llevarlo a cabo y un concepto meditado que
lo envuelva.
• En los matices está lo esencial de cada uno de los
elementos clave, como sucede con la mayoría de los trabajos
que emprendemos.
• Podemos crear la oportunidad para pasar un buen rato y ¿por
qué no? tal vez, incluso, hacer historia.
Seguramente
todos nosotros hayamos organizado un evento de más o menos
envergadura en algún momento; al menos uno relacionado con
nuestra vida personal, ya sea una cena con amigos o la celebración
de una boda. Pero ¿qué es lo que hace que ese acontecimiento
sea inolvidable? ¿Por qué nos sentimos tan afortunados
por haber tenido la oportunidad estar presentes en algunos o tenemos
la molesta sensación de que nos han hecho perder el tiempo
en otros?
En mi opinión, la organización de un evento es una de
las herramientas de Relaciones Públicas más delicadas
que existen y, digo esto porque, en un evento absolutamente todo comunica:
estamos expuestos, nuestro público nos ve, nos escucha, está
presente físicamente. Por este motivo, hemos de cuidar la imagen
que transmitimos durante éste, siendo meticulosos en todos
los detalles. De ahí, nos ganaremos una u otra reputación
aunque, aún hay muchas empresas que ponen en marcha un evento
simplemente porque así está especificado en su plan
de marketing, dejando muchos aspectos al azar en el transcurso de
éste.
Si tuviésemos que elegir las claves para que un acto de cualquier
índole tenga éxito, diría que son básicamente
las 5 siguientes:
1. Tener una razón de peso para llevarlo a cabo. Poner en marcha
un evento conlleva un enorme esfuerzo de trabajo, desembolso y altas
dosis de estrés. Quienes hayamos asistido a alguno como invitados,
habremos experimentado la satisfacción de haber sido convocados
para presenciar y formar parte de un acontecimiento de interés
y memorable o hemos sufrido el vernos obligados a perder nuestro tiempo
y habernos desplazado para no ver nuestras expectativas cumplidas.
Un evento sólo tiene sentido si está justificado ¿su
objetivo únicamente puede alcanzarse mediante la presencia
física de nuestros invitados? ¿No sirve una llamada
telefónica, el correo tradicional o electrónico o cualquier
otro medio? Debe ser realmente necesario que nuestro público
se desplace para asistir al lugar convocado, sino el acontecimiento
al que queremos dotar de repercusión quedará incompleto,
sin aprovechar el amplio abanico de posibilidades que nos ofrece un
evento.
2. Un concepto adecuado que envuelva el evento. El concepto elegido
será la tarjeta de presentación de nuestra empresa u
organización. Nuestro concepto es el cuadro en el que enmarcamos
nuestro evento, los valores o adjetivos que, en definitiva, queremos
transmitir de nuestra compañía. ¿Queremos presentarnos
como una empresa formal o informal? ¿Accesible o sofisticada?
¿Tradicional y rústica o vanguardista e innovadora?
Debemos asegurarnos de que nuestro evento transmite los valores que
queremos asociar a nuestra marca.
Pensemos en la ceremonia de entrega de los Oscar, por ejemplo. El
evento en el que se entregan cada año los premios de la Academia
de Hollywood, de los cuales todos hemos oído hablar en alguna
ocasión, destilan glamour. Seguramente, este glamour sea en
lo primero que pensamos cuando Hollywood nos viene a la cabeza. La
presencia de estrellas internacionales, la alfombra roja, los flashes
de las cámaras, exclusivos vestidos de gala… un sin fin
de detalles estudiados y ensayados a la perfección en torno
a un mismo concepto. No se deja nada al azar porque la reputación
se va construyendo en cada gesto de la empresa que se observa durante
el evento. Si alguno de éstos gestos no está en línea,
no comunicaremos con claridad y perjudicaremos nuestro posicionamiento
en la mente de nuestros clientes actuales y potenciales.
3. Una mentalidad de anfitrión de primera clase. En realidad,
todo en un evento depende del anfitrión. Éste es quien
tiene la sartén por el mango, quien hace y deshace, quien lleva
el control dado que toma las decisiones y destina los recursos. Un
evento empresarial, en este sentido, no es muy diferente a un evento
organizado en nuestra vida privada (invitar a unos amigos a cenar,
por ejemplo). Se ha escrito largo y tendido sobre protocolo, buenas
maneras… y, en general, todo gira alrededor de la empatía.
La pregunta es: ¿si estuviésemos en la piel de nuestro
público qué veríamos o cómo nos gustaría
ser tratados?, es decir, ¿qué experiencia nos gustaría
llevarnos de este evento? Debemos orientar nuestro trabajo y recursos
a cubrir las necesidades y expectativas de nuestros clientes compatibilizándolo
con los objetivos de la compañía.
Un anfitrión comunica tanto como el mismo evento, es la personificación
de nuestro concepto, quien transmite éste en palabras y maneras.
Pero, siempre, sin descuidar a los invitados presentes aunque, después
el evento tenga repercusión mediática y llegue a otros
públicos potenciales.
4. Invitados sí pero, personas ante todo. Se supone que elegimos
cuidadosamente a nuestros invitados porque, en este caso concreto,
son nuestro público más valioso. Si no asiste quien
nos interesa que asista, el evento no habrá tenido sentido.
Si aunque asista, lo descuidamos y no conseguimos que se marche satisfecho,
hasta puede que hayamos actuado en contra de nuestros intereses.
Como el anfitrión es quien lleva el control, es el responsable
del bienestar de los invitados. Son clientes actuales o en potencia,
sí pero, ante todo son personas. Con esto, detalles que pueden
parecer a priori insignificantes como elegir la hora adecuada, la
temperatura en el local, disponer bebida y comida suficiente, no alargar
la duración innecesariamente, asegurar el entretenimiento,
habilitar la zona para que puedan elegir estar sentados o de pie,
se convierten en fundamentales ya que conseguirán que los invitados
se queden o provocará que se marchen.
Del primero al último de nuestros invitados son importantes
y cuanto más conozcamos el perfil de cada uno de ellos, mejor
podremos ofrecemos un trato personalizado.
5. Un espacio en común. Al final necesitamos elegir el lugar
donde encontrarnos con nuestros invitados pero, un espacio no es sólo
esto. Tiene que adecuarse al concepto elegido: ser emblemático
o underground, imponente o enfocado al entretenimiento. Tiene que
permitirnos una perfecta habilitación de la zona para que sea
posible cubrir todas y cada una de las necesidades de los invitados.
Tiene que ofrecer visibilidad al anfitrión y permitirle desenvolverse
con soltura. Y, sobre todo, tiene que disponer de soluciones para
todo lo que pueda salir mal. Si no está disponible, el lugar
que se adecua a estos requisitos, es preferible esperar a bajar el
listón en este, así como en cualquiera de los demás
aspectos.
Consigamos que nuestro evento sea el tema de conversación durante
un tiempo, que se convierta en un buen recuerdo y nos permita comunicar
quiénes somos para rentabilizar nuestro trabajo, inversión
y, por encima de todo, imagen.
Además de pasar un buen rato, podemos tener la oportunidad
de hacer historia.
Texto:
Ana Costas, Directora General de Marco de Comunicación Microsoft
en Madrid - Diciembre 2009
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